Por qué no Python?

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Es la tercera o cuarta vez que intento leer El Lenguaje de Programación C++ del maestro Bjarne Stroustrup. ¡Todo está conectado! Pues Sam Bigotes, el vendedor de libros, es ahora mi vecino -donde estuvo la Librería Científica es ahora una carpintería-, a la vuelta de El Jilton. Las estructuras de datos que necesitábamos para el proyecto LexTool se llamaban tries (como el plural de tree y nada que ver con el verbo try), unos árboles especiales, tenía un artículo de un grupo de japoneses que lo presentaban, con todo y código en lenguaje C/C++. ¿Dónde quedó? Perdido en el naufragio de 2009. Lo que me llevó a recordar la pregunta de El Vikingo (+): “¿Por qué PERL?¿Por qué no Python?”. A finales de los 90s, Python todavía no era lo que llegó a ser: un lenguaje recomendado para el programador novato, en especial porque es muy poderoso y menos frustrante de aprender que Java, donde es fácil perderse. Recuerdo que hjimenez le respondió dos o tres cosas contundentes. Ahora creo que pudo haber dicho que se pretendía aprovechar C++ como superconjunto de C, y ciertos paquetes de Unix -grep, awk- para la búsqueda de regularidades léxicas interesantes. Mi maestro tenía un montón de rutinas escritas en PERL sobre el procesamiento de textos (en el sentido de la recuperación de información). Ahora sé que PERL, y también Python, se usan para aplicaciones web. Nunca hablamos de la conexión a las bases de datos, pero en HYLSA conocí un compilador de C marca HP (Hewlett-Packard) que daba esa prestación en servidores Unix. Como no teníamos Unix, pues usaríamos Linux. Lo que no recuerdo es por qué Debian, si en Fismat tenían Suse. La memoria se pierde en la noche de los tiempos. No uno, sino múltiple: polifacético, como el individuo que a un tiempo es niño-joven-adulto-viejo dependiendo de la situación que enfrenta. Además, PERL fue diseñado por Larry Wall, un lingüista, de ahí que los scripts estén dedicados al procesamiento de texto.